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Árbol sin abejas, árbol sin cosecha y seguimos en pañales contra la Pinyolà Enrique Simó Zaragoza SEPTIEMBRE DE 2003 |
En la
sabiduría popular hay un proverbio que también es aplicable a la citricutura que
afirma que “árbol sin abejas; árbol sin cosecha”, pero al parecer en la
Conselleria de Agricultura no lo conocen o no lo tienen en cuenta. Este
proverbio, como tantos otros, tiene más razón que un santo y no sólo porque sea
algo intuitivo, sino porque además tiene una base científica sólida y constatada
desde hace casi medio siglo. Los numerosos estudios realizados en la amplia gama
de agrios existentes indican que, salvo contadas excepciones, la polinización
provoca un incremento de la producción -aumentando el número y el tamaño de los
frutos-, un aumento importante del número de frutos cuajados y de la calidad del
cuajado y también una mejora de la calidad de los frutos obtenidos. Sirva a modo
de ejemplo, para mentes inquietas y que deseen profundizar en el tema, el
siguiente listado de autores y año del estudio: (Van Horn y Todd, 1954; Glurhov,
1955; Soost, 1956; Hassanein e Ibrahim, 1959; Wafa e Ibrahim, 1960c; Cameron y
colab.; 1960; Mchedlishvili, 1962; Barbier, 1964; Zaurashuili, 1967)...
En los aforos y en los datos finales de producción citrícola presentados por la
Conselleria de Agricultura durante los últimos 4 años, se refleja un descenso de
producción que supera el 5%. Entre las causas de este descenso de la cosecha de
cítricos, por 4º año consecutivo, la Consellería citó como factores el escaso
cuajado de los frutos debido a las altas temperaturas, la falta de cuidados y
practicas culturales en algunas explotaciones de pequeña dimensión, la
influencia del virus de la tristeza y las tormentas de pedrisco.
De los datos ofrecidos por Conselleria se echa en falta la inclusión del factor
de la calidad y cantidad del cuajado. Teniendo en cuenta además, que las campaña
han tenido una floración importante que hacía augurar una superproducción de
cítricos, todavía cobra más peso como causa de la bajada de producción citrícola
un deficiente cuajado de los frutos influido por una polinización insuficiente.
Evidentemente, esa falta de polinización está motivada por el déficit de
polinizadores generado tras la aplicación de la normativa restrictiva al
respecto durante los 4 últimos años (Decretos 33/2000, 37/2001, 29/2002 y
23/2003).
La causa principal de que la apicultura valenciana se este quedando a la cola de
la producción, a pesar de representar casi el 25 % del censo de colmenas
españolas, ha sido la aplicación de la normativa restrictiva indicada que ha
imposibilitado, en gran medida, la producción de miel de azahar en la Comunidad
Valenciana. Esta normativa ha obligado a los apicultores a situar sus colmenas a
más de 5 kilómetros lineales de las plantaciones de cítricos en floración,
sufriendo las consecuencias de los tratamientos insecticidas en plena floración
citrícola. Los apicultores han debido buscar floraciones alternativas
sobresaturadas, aumentando los costes de producción y disminuyendo
considerablemente el rendimiento y rentabilidad de sus explotaciones, debiendo
hacer frente a inversiones para la mejora y modernización de sus explotaciones.
Con esta normativa se ha favorecido una injusta mala imagen de los apicultores.
Ahora se debería trabajar activamente por la recuperación de la buena imagen de
la apicultura, destacando el beneficio en polinización llevado a cabo por las
abejas y el resto de polinizadores. A través de campañas informativas adecuadas
bien podría restablecerse la convivencia entre citricultores y apicultores.
Después de 4 Decretos consecutivos para tratar de limitar la polinización
cruzada entre plantaciones de cítricos, no sólo se ha conseguido colocar en la
cuerda floja a los apicultores sino que además han provocado un efecto negativo
sobre el propio sector citrícola al contribuir al descenso de producción de las
dos últimas campañas. Para poder cuantificar hasta que punto es importante el
déficit de polinizadores a la hora de valorar el descenso de producción
citrícola, sería necesario la realización de estudios científicos adaptados a
las condiciones de la Comunidad Valenciana, que corroboren lo ya constatado en
otros países.
SEGUIMOS EN PAÑALES CONTRA LA
PINYOLÀ
Después de casi 12 años sufriendo las consecuencias de la problemática de la
presencia de semillas en las mandarinas, incomprensiblemente, sigue habiendo
grandes lagunas en el tema de la investigación y la información disponible es a
todas luces insuficiente y no permite tener una visión completa del problema.
Es una triste realidad incuestionable que, hoy por hoy, siguen sin existir
estudios científicos adaptados a las condiciones de las plantaciones citrícolas
de nuestra Comunidad, que determinen las causas reales, la influencia de los
efectos de la polinización en cada una de las variedades de cítricos, en otros
cultivos y en la vegetación natural. Ni siquiera se hace un sencillo estudio
completo anual sobre la incidencia real del problema en zonas concretas de
especial interés.
Un claro ejemplo del déficit de información es el interesante estudio del año
2001, sobre la polinización de la variedad “Fortune”, el híbrido de mandarino
más abundante. En él citado estudio se exponen dos conclusiones que evidencian
el error cometido en la plantación de esta variedad y ridiculizan a los
promotores de la idea de eliminar a los polinizadores de la zona citrícola: “
Para obtener adecuados niveles de producción en Fortune sin problemas de
semillas, sería necesario que las plantaciones estuvieran aisladas (...) de
otras variedades compatibles. La introducción de insectos polinizadores en
plantaciones aisladas de mandarina Fortune mejoraría la producción y calidad del
fruto, al carecer éste de semillas.”
Un nuevo ejemplo de lo anteriormente mencionado, es el estudio realizado por el
SOIVRE sobre la presencia de semillas en las clementinas exportadas a los
E.E.U.U, durante las tres últimas campañas citrícolas ( 2000-2003). Los
resultados del indicado estudio, que han sido anunciados en varios medios de
comunicación como un gran éxito de los Decretos contra los apicultores, en
realidad sólo son una cortina de humo y un ejemplo de información sesgada. Para
entender esto último, hay que tener en cuenta que las clementinas exportadas
anualmente a Estados Unidos, representan únicamente menos del 4 % de la
producción total de cítricos y evidentemente son partidas de fruta seleccionada
especialmente. Evidentemente con las características de la muestra utilizada
para el estudio, las conclusiones del mismo tienen un valor mínimo y en ningún
caso son extrapolables al 96 % restante de la producción citrícola. Resulta,
cuando menos, gratuito y sin justificación científica, afirmar que los Decretos
contra los apicultores han reducido la pinyolà y todavía pierde más credibilidad
esa afirmación cuando se tiene en cuenta que en las últimas campañas no han
coincidido las floraciones de variedades compatibles y por tanto la polinización
cruzada ha afectado escasamente en la citada problemática. Dicho de otro modo,
si no coinciden temporalmente los pólenes de variedades compatibles, es
totalmente inútil, cruel y ridículo desterrar a los polinizadores de la
floración citrícola.
Otro síntoma claro del mencionado déficit de información, se hace evidente en la
exagerada distancia de prohibición de los sucesivos Decretos, establecida
injustificadamente en 5 km y de cualquier variedad citrícola. Sería mucho más
lógico que hubiera zonas sin prohibición y en otras que la distancia fuese de 1
km pero sólo de las plantaciones de híbridos de dimensiones igual o superior a
0´25 hectáreas. En este caso el problema se deriva del Inventario citrícola, ya
que en 4 años todavía no ha alcanzado el 40 % de la superficie citrícola total y
tampoco hay voluntad para buscar asentamientos adecuados para las colmenas.
En otros países del mundo, las abejas son respetadas y consideradas como
protectoras del Medio Ambiente. Sin embargo, lamentablemente en la Comunidad
Valenciana, pionera en la apicultura española, en demasiadas ocasiones, la abeja
es tratada como una ladrona de néctar y polen, y los apicultores casi como
delincuentes. En esos otros paises cítricolas, los numerosos estudios
científicos realizados desde hace más de 50 años en la amplia gama de agrios
existentes, indican que, salvo contadas excepciones, la polinización provoca un
incremento de la producción -aumentando el número y el tamaño de los frutos, un
aumento importante del número de frutos cuajados y de la calidad del cuajado y
también una mejora de la calidad de los frutos obtenidos.
Además, al comparar la importancia socioeconómica de ambos sectores, la
Conselleria siempre ha utilizado un argumento económico erróneo para
justificarse (Sector citrícola= 45 % de la producción final agraria/ sector
apícola=0´5 %), olvidando que el problema de la presencia de semillas sólo
afecta a una parte del sector citrícola y el déficit de polinizadores está
afectando negativamente a la mayoría de explotaciones citrícolas. El valor de la
polinización de las abejas de la miel representa la cifra, nada despreciable, de
unos 80.000 millones anuales y el valor económico de la producción de las
variedades híbridas, difícilmente alcanza los 25.000 millones anuales.
A modo de resumen se puede decir que, después de 4 Decretos consecutivos para
tratar de limitar la polinización cruzada entre plantaciones de cítricos, no
sólo se ha conseguido colocar en la cuerda floja a los apicultores, sino que
además han provocado un efecto negativo sobre el propio sector citrícola al
contribuir al descenso de producción de las últimas campañas. Para poder
cuantificar hasta que punto es importante el déficit de polinizadores a la hora
de valorar el descenso de producción citrícola, sería necesaria la realización
de estudios científicos adaptados a las condiciones de la Comunidad Valenciana,
que corroboren lo ya constatado en otros países.
Para poder cuantificar hasta que punto es importante el déficit de polinizadores
a la hora de valorar el descenso de la producción citrícola, se necesitarían
estudios científicos adaptados a a las condiciones de la Comunidad Valenciana
que corroboren lo ya constatado en otros paises.
Durante todos estos años, La Unió-Coag ha reclamado, sin éxito, a pesar de las
innumerables promesas incumplidas por parte de la Conselleria de Agricultura, la
puesta en marcha de esas líneas de investigación prioritarias e incluso ha
ofrecido toda su colaboración. Mientras no existan datos científicos definitivos
nos e puede justificar una normativa injusta, salvaje e ineficaz. En ese caldo
de cultivo, la Administración Valenciana sigue con la política del avestruz,
dando palos de ciego siempre a los mismos. Decreto, tras decreto, “ puñalá tras
pinyolà”, demostrando su incapacidad e invalidez para solucionar este cáncer que
afecta a la citricultura y a la apicultura.
Después de casi 12 años sufriendo la problemática de semillas en las mandarinas,
si la actitud de la Generalitat Valenciana no cambia, seguiremos en pañales en
investigación y el problema continuará diez años más. Pero probablemente sea
demasiado tarde para los apicultores y los polinizadores.
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